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El estrés y las reglas

¿Quién no ha conocido al menos una vez en su vida una forma de estrés, aprehensión ligera o angustia total, al sentir las reglas llegar? Y como causa: momentos completamente inoportunos (la cita romántica o las vacaciones en la playa tan esperadas), flujos abundantes o, al contrario, mini-corriente inquietante, perspectiva del dolor que, para nuestra desesperación, lo refuerza... Tantas razones que hacen que este periodo del mes sea un momento en el que el nivel de estrés nunca es fácil de gestionar. Son muchas las que viven incluso un verdadero infierno, hasta tal punto que se preguntan si son las únicas a conocer este tipo de situaciones.

El estrés y las reglas ¿Existe una relación?

Te aseguramos, no eres la única. Sí, las razones por las que las reglas pueden provocar estrés existen y son numerosas. Varían según la mujer, su psicología y sus sutilidades psicológicas, pero está claro que el miedo de la fuga es una de las fuentes principales. De hecho, todas tenemos miedo de caminar tranquilamente por la calle o en el trabajo o inclusos estar cómodamente instaladas en su sofá y constatar, impotentes, este familiar flujo sanguíneo. Y sin excepción, es nuestro lote común. En primer lugar hay que limpiar, lavar sus bragas y el resto de ropa, el miedo en el vientre porque no estamos convencidas de conseguir hacer desaparecer completamente las manchas, testimonios mudos de estos pequeños accidentes pero también es una fuente de incomodidad. Efectivamente, ¡que hay más desagradable que sentir ese líquido caliente, dispuesto a desbordar, sabiendo pertinentemente que la protección no va a aguantar! Y hay peor: no llevar ninguna protección y notar las reglas llevar... ¡Una verdadera pesadilla! Sin olvidar la molestia de ser remarcada y señalada con el dedo. A las que ya le ha pasado pueden testificar, realmente no es divertido. Nada más que la idea de tener que afrontar esta prueba, ciertas mujeres jóvenes sienten un estrés terrible, que afecta seriamente su cuerpo, pudiendo entrenar calambres abdominales, dolores de cabeza e, incluso a veces, problemas emocionales. Para compensar esta fuente de estrés particular, Nima tiene la solución: sus bragas menstruales, que te acompañarán a todas partes y absorberán tus flujos durante todo el día, incluso los más abundantes. Además, son tan cómodas que disfrutarás más de tus noches tele románticas bajo la mancha, ¡tan valiosas para las más sensibles de nosotras!

 

Las reglas como reactualización de un traumatismo

Pero también existen preocupaciones más íntimas. Las reglas pueden inducir un estrés puramente psicológico, a veces incluso sin ser dolorosas. Es el caso, por ejemplo, de las mujeres que sus primeras reglas y sus primeras relaciones sexuales han sido vividos como traumáticos. Conectar las reglas, incluso inconscientemente, que son una respuesta del aparato reproductor, con la experiencia de una mala relación sexual no es raro. En este caso, el único recuero de una etapa dolorosa basta para pensar en ella y hacer de ella un periodo estresante, antes o durante las reglas. Esto puede ser muy perjudicial pero, tranquilízate, no es irremediable. Si es un caso, la solución más apropiada es consultar un especialista. Él sabrá orientarte y te enseñará ejercicios útiles para intentar superar este bloqueo.

 

Irregularidades físicas debidas al estrés

Lo contrario también es posible e incluso más corriente. Una sobrecarga de trabajo, una vida sentimental con altibajos y es el drama. Entonces el estrés impacta tus reglas, sobre todo si no tomas las pastillas anticonceptivas (ya que regulan artificialmente los ciclos) y empiezas a echar de menos esos dolores. Literalmente, estás desreglada.  Las reglas pueden ser más frecuentes o al contrario, enrarecerse. Esto puede, a largo plazo, tener un impacto en tu fertilidad ya que quien dice reglas irregulares, dice disparidad de los periodos de ovulación. Por otro lado, la amenorrea (o ausencia de reglas) es a menudo el fruto de una subida o pérdida de peso, lo que afecta a la mujer en la percepción que tiene de ella misma, dando lugar al estrés y encerrándola así en un círculo vicioso del que es difícil salir. Resultado: respiración difícil, irritabilidad, agotamiento, cansancio, depresión, subida de peso, burn out.. Tantos síntomas que hacen que las reglas sean una etapa difícil de superar, y la gestión del estrés es más complicada. Aquí otra vez, la opinión de un especialista es la opción más recomendada, sobre todo si la amenorrea va acompañada de una pérdida de peso, que puede ser síntoma de una causa más profunda.

 

Prácticas relajantes para prevenir el estrés

Existen algunas soluciones naturales para aliviar los dolores y los estados de estrés o de mal humor. Por ejemplo, elegir el anticonceptivo adecuado, masajearse la parte dolorida para favorizar la circulación o aplicar un calentador. En lo que concierne el dolor, ya ni te presentamos el ibuprofeno, que será tu mejor aliado. Posiciones como la vela también son útiles en estos casos. En lo relativo a la alimentación, el perejil permite reducir los dolores de viente, mientras que la onagra y la borraja alivian los senos tensos. Las mejores prácticas para reducir el estrés son, por supuesto, las que te permiten relajarte, como los ejercicios de respiración, el deporte como el yoga o la meditación. De hecho, existen programas de yoga dedicados especialmente a este periodo del mes, con posturas suaves que buscan liberar endorfinas y estimular la circulación sanguínea. También se recomienda la práctica regular de una actividad física también, para un buen estado de salud general que tendrá repercusiones positivas sobre tu cuerpo cuando sea el momento. Además, permite liberar la hormona de la felicidad, las endorfinas. Como la adrenalina, estas hormonas actuarán sobre los neurotransmisores de la serotonina, que permitirán que el cuerpo supere mejor el dolor, regule nuestro apetito y calme nuestro humor. Lo hemos dicho antes, pero cuídate, ponerte ropa caliente y cómoda, ver tu serie favorita y comer según tus ganas, te permitirá pasar un buen momento, pensar a otra cosa y olvidar así, incluso durante un corto instante, este dolor visceral. Y si nada funciona, gracias a nuestras bragas menstruales y a los ahorros que habrás hecho en tus protecciones desechables, siempre podrás regalarte una pequeña sesión de spa. Masajes, sauna, hamman, tratamiento facial... Encontrará todo lo que necesitas para permitirte desconectar del dolor y retomar fuerzas. ¡Relajación garantizada!

 

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